domingo, 3 de mayo de 2009

DIA DEL TRABAJADOR


Carta de Valle a Aramburu


En Documentos de la Resistencia Peronista 1995-1970. Recopilación y prólogo: Roberto Baschetti. Puntosur Editores.

El fusilamiento del General Valle se hizo en cumplimiento del decreto firmado por Pedro Eugenio Aramburu, al mando de la Nación después de que un grupo de militares bombardeara la plaza de Mayo el 16 de junio de 1955, donde murieron más de un centenar de civiles. Ahí se empieza a contar una negra historia. En sus oscuros escritos se cuentan 27 muertes producidas entre el 9 y 12 de junio de 1956.
"Dentro de pocas horas usted tendrá la satisfacción de haberme asesinado.
Debo a mi Patria la declaración fidedigna de los acontecimientos. Declaro que un grupo de marinos y de militares, movidos por ustedes mismos, son los únicos responsables de lo acaecido.
Para liquidar opositores les pareció digno inducirnos al levantamiento y sacrificarnos luego fríamente. Nos faltó astucia o perversidad para adivinar la treta.
Así se explica que nos esperaran en los cuarteles, apuntándonos con las ametralladoras, que avanzaran los tanques de ustedes aun antes de estallar el movimiento, que capitanearan tropas de represión algunos oficiales comprometidos en nuestra revolución. Con fusilarme a mí bastaba. Pero no, han querido ustedes, escarmentar al pueblo, cobrarse la impopularidad confesada por el mismo Rojas, vengarse de los sabotajes, cubrir el fracaso de las investigaciones, desvirtuadas al día siguiente en solicitadas de los diarios y desahogar una vez más su odio al pueblo. De aquí esta inconcebible y monstruosa ola de asesinatos.
Entre mi suerte y la de ustedes me quedo con la mía. Mi esposa y mi hija, a través de sus lágrimas verán en mí un idealista sacrificado por la causa del pueblo. Las mujeres de ustedes, hasta ellas, verán asomárseles por los ojos sus almas de asesinos. Y si les sonríen y los besan será para disimular el terror que les causan. Aunque vivan cien años sus victimas les seguirán a cualquier rincón del mundo donde pretendan esconderse. Vivirán ustedes, sus mujeres y sus hijos, bajo el terror constante de ser asesinados. Porque ningún derecho, ni natural ni divino, justificará jamás tantas ejecuciones.
La palabra "monstruos" brota incontenida de cada argentino a cada paso que da.
Conservo toda mi serenidad ante la muerte. Nuestro fracaso material es un gran triunfo moral. Nuestro levantamiento es una expresión más de la indignación incontenible de la inmensa mayoría del pueblo argentino esclavizado. Dirán de nuestro movimiento que era totalitario o comunista y que programábamos matanzas en masa. Mienten. Nuestra proclama radial comenzó por exigir respeto a las Instituciones y templos y personas. En las guarniciones tomadas no sacrificamos un solo hombre de ustedes. Y hubiéramos procedido con todo rigor contra quien atentara contra la vida de Rojas, de Bengoa, de quien fuera. Porque no tenemos alma de verdugos. Sólo buscábamos la justicia y la libertad del 95% de los argentinos, amordazados, sin prensa, sin partido político, sin garantías constitucionales, sin derecho obrero, sin nada. No defendemos la causa de ningún hombre ni de ningún partido.
Es asombroso que ustedes, los más beneficiados por el régimen depuesto, y sus más fervorosos aduladores, hagan gala ahora de una crueldad como no hay memoria. Nosotros defendemos al pueblo, al que ustedes le están imponiendo el libertinaje de una minoría oligárquica, en pugna con la verdadera libertad de la mayoría, y un liberalismo rancio y laico en contra de las tradiciones de nuestro país. Todo el mundo sabe que la crueldad en los castigos la dicta el odio, sólo el odio de clases o el miedo. Como tienen ustedes los días contados, para librarse del propio terror, siembran terror. Pero inútilmente. Por este método sólo han logrado hacerse aborrecer aquí y en el extranjero. Pero no taparán con mentiras la dramática realidad argentina por más que tengan toda la prensa del país alineada al servicio de ustedes.
Como cristiano me presento ante Dios que murió ajusticiado, perdonando a mis asesinos, y como argentino, derramo mi sangre por la causa del pueblo humilde, por la justicia y la libertad de todos no sólo de minorías privilegiadas. Espero que el pueblo conocerá un día esta carta y la proclama revolucionaria en las que quedan nuestros ideales en forma intergiversable. Así nadie podrá ser embaucado por el cúmulo de mentiras contradictorias y ridículas con que el gobierno trata de cohonestar esta ola de matanzas y lavarse las manos sucias es sangre. Ruego a Dios que mi sangre sirva para unir a los argentinos.
Viva la patria."
Juan José Valle. Buenos Aires, 12 de junio de 1956.

CARPANI


Los Versos del Capitan

Neruda

Yo te he nombrado reina.
Hay más altas que tú,
más altas.
Hay más puras que tú,
más puras.
Hay más bellas que tú,
más bellas.
Pero tú eres la reina.
Cuando vas por las calles nadie te reconoce.
Nadie ve tu corona de cristal,
nadie miraIa alfombra de oro rojo
que pisas donde pasas,
la alfombra que no existe.
Y cuando asomas suenan todos los ríos
en mi cuerpo,
sacuden el cielo las campanas,
y un himno llena el mundo.
Sólo tú y yo,
sólo tú y yo,
amor mío,
lo escuchamos

seis (Neruda)

TE recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo.
Y las hojas caían en el agua de tu alma.
Apegada a mis brazos como una enredadera,
las hojas recogían tu voz lenta y en calma.
Hoguera de estupor en que mi sed ardía.
Dulce jacinto azul torcido sobre mi alma.
Siento viajar tus ojos y es distante el otoño:
boina gris, voz de pájaro y corazón de casa
hacia donde emigraban mis profundos anhelos
y caían mis besos alegres como brasas.
Cielo desde un navío.
Campo desde los cerros.
Tu recuerdo es de luz, de humo,
de estanque en calma!
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos.
Hojas secas de otoño giraban en tu alma.

POEMA XVIII

Pablo Neruda
Aquí te amo.
En los oscuros pinos se desenreda el viento.
Fosforece la luna sobre las aguas errantes.
Andan días iguales persiguiéndose.
Se desciñe la niebla en danzantes figuras.
Una gaviota de plata se descuelga del ocaso.
A veces una vela. Altas, altas estrellas.
O la cruz negra de un barco. Solo.
A veces amanezco, y hasta mi alma está húmeda.
Suena, resuena el mar lejano.
Este es un puerto. Aquí te amo.
Aquí te amo y en vano te oculta el horizonte.
Te estoy amando aún entre estas frías cosas.
A veces van mis besos en esos barcos graves,
que corren por el mar hacia donde no llegan.
Ya me veo olvidado como estas viejas anclas.
Son más tristes los muelles cuando atraca la tarde.
Se fatiga mi vida inútilmente hambrienta.
Amo lo que no tengo. Estás tú tan distante.
Mi hastío forcejea con los lentos crepúsculos.
Pero la noche llega y comienza a cantarme.
La luna hace girar su rodaje de sueño.
Me miran con tus ojos las estrellas más grandes.
Y como yo te amo, los pinos en el viento,
quieren cantar tu nombre con sus hojas de alambre.

POEMA XV

PABLO NERUDA

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. ´
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos,
y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

Viceversa

Tengo miedo de verte
necesidad de verte esperanza de verte
desazones de verte
tengo ganas de hallarte
preocupación de hallarte
certidumbre de hallarte
pobres dudas de hallarte
tengo urgencia de oírte
alegría de oírte
buena suerte de oírte
y temores de oírte
o sea resumiendo
estoy jodido
y radiante
quizá más lo primero
que lo segundo
y también viceversa.


Mario Benedetti

Carpani


sábado, 2 de mayo de 2009

"CADA VEZ ES MAS DIFICIL SER DIFERENTE"







Autor: Carlos Aznárez



Su biografía dice a vuelo de pájaro que nació en Montevideo hace 59 años y que fue jefe de redacción del semanario "Marcha" y director del diario "Epoca" en su país, y de la revista "Crisis" en Buenos Aires. Pero eso, con ser mucho, ya que cada uno de estos medios representaron la posibilidad de gritar verdades y denunciar miserias en ambas márgenes del Río de la Plata, no dice todo lo que significa para las letras y la conciencia latinoamericana el nombre de Eduardo Galeano. Sus escritos -"Las venas abiertas de América Latina", "Memorias del fuego", "El libro de los abrazos", "Las palabras andantes", entre otros- dejaron una huella profunda en la formación moral y ética de varias generaciones que le agradecen su fina ironía y su implacable denuncia de injusticia universal. De allí que no sorprenda el éxito que otra vez ha logrado con su último libro "Patas arriba. La escuela del mundo al revés", donde, como siempre, y "a pesar de los pesares" como el mismo Galeano dice, vuelve a convocar a la utopía.
-Hay una defininición de su último libro "Patas arriba" que señala que es un "manual de tropelías con ráfagas de esperanza". ¿Para usted ha sido una catársis de despedida a un fin de siglo turbulento? ¿Algo que era necesario enumerar y compartir?
-Es una tentativa de retrato del mundo de fin de siglo que continua en los noticieros de cada día. Contiene horror y esperanza, una tentativa de ayudar a rebelar este mundo tal cual es, tal cual está. Está patas arriba y tratamos de ver si podemos enderezarlo.
-¿Con humor?
-Con humor y con amor. No es un libro fatalista, que dice esta es la realidad, este es el destino: suicidémonos todos. De ninguna manera, es un libro que propone encarar la realidad como es, sin disfraces, sin máscaras, pero con la intención de ayudar a cambiarla. La experiencia histórica del siglo veinte nos enseña a desconfiar de los grandes acontecimientos espectaculares, y probablemente los cambios que valen la pena son cambios que se agregan a otros en una incesante suma de pequeñas contribuciones al cambio. Por eso creo -o es a lo que aspiro- que un libro puede ser una de esas pequeñas contribuciones, con el arma del humor, porque es la mejor manera de poner sobre la superficie estos temas deprimentes. Humor, ironía y un lenguaje que no sea aburrido, alternando los textos largos con otros más pequeños. Esto es lo que he intentado, en un contrapunto incesante en el que cuento con la ayuda de José Guadalupe Posadas.
-¿Cómo es eso?
-Se trata de un grabador mexicano de alto talento que murió en 1913 y con cuyo fantasma me comuniqué. Le dije: Don José, que tal si trabajamos juntos. Y el fantasma me dijo, pues ándale...
-¿Pensó el libro para las nuevas generaciones que no leyeron "Las venas abiertas de América Latina"?
-Puede ser. En realidad, no lo pensé para un público determinado, simplemente sentí que era necesario intentar una suerte de retrato del mundo al revés. Fue escrito a mediados del 98 y reafirmo que continua en los noticieros y telediarios, porque los acontecimientos posteriores no han hecho más que confirmarlo. Ahí está el escándalo mundial que se ha producido con la detención de Pinochet. Es una prueba de que el mundo está patas arriba, porque un señor que mató a 3.000 personas, a la hora en que la justicia se acuerda de que la justicia existe y actúa para por lo menos someterlo a proceso y quizás condenarlo, tendría que ser una noticia normal, cotidiana, o algo que merecería un par de líneas en los diarios. Si alguien mata 3.000 personas, por supuesto que tiene que ser juzgado y condenado. ¿Por qué si no con qué criterio se va a mandar a la cárcel a un navajero de suburbio? Este te podría contestar suelto de cuerpo: pero si yo sólo maté a uno o a dos, y este mató a miles y todavía lo aplaude el mundo, y el Papa le asegura un lugar en el paraíso.
-Y lo bendijo...
-Así es. A él y a su familia. Desde ese día pienso que no quiero ir al paraíso, en parte por lo aburrido que debe ser y por otro lado para no encontrarme con gente así. Pero además está todo ese tema del que tanto hablaban, como era "el milagro chileno". Hasta hace muy poquitos años, había que ver aquellos editoriales del "New York Times", laudatorios del milagro que había permitido que Chile dejara de ser una República bananera. O sea, un abierto elogio al crimen, al baño de sangre, al asesinato de la democracia. El mundo celebró a Pinochet. Era un héroe de Occidente.
-Releyendo sus textos de los años 60-70 y este último libro, se nota una línea de coherencia ideológica. ¿Cuál es la receta que le ha permitido permanecer bastante inmune a la debacle que ha afectado al campo de las ideas y a los principios de muchos de sus colegas?
-Es verdad que ha habido una especie de arrepentimiento universal. No de todos pero sí de mucha gente. En algunos casos, ha sido por oportunismo, pero en otros ha sido un cambio honesto y respetable, gente que ha dejado de creer en lo que creía y se ha mudado de ideas, como quien se cambia de domicilio. Yo sigo siendo leal a las ideas en las que creo y a los amigos que quiero. Son las dos cosas que me ayudan a vivir y a sobrevivir. Esas ideas, provienen a la vez, de la razón y el corazón. Son ideas sentipensantes, no son ideas que pertenecen solamente al dominio de la razón. Están muy vinculadas con lo que se siente en las entrañas, provienen de esas voces misteriosas que la razón a veces no es capaz de entender, pero que es capaz de organizar. La razón te ayuda pero si fuera solo por ella, estaríamos fritos.
-¿De allí surge la coherencia?
-Eso explica una coherencia que corresponde a una tentativa de vivir senti-pensantemente. Son ideas que vienen también de la emoción. Yo siento que tengo la misma capacidad de asombro e indignación que cuando empecé a escribir hace ya unos cuantos años. Ha habido sí un cambio de lenguaje, intento decir más con menos, hay una intención de síntesis más rigurosa que antes, pero en lo esencial hay una continuidad de la que no me arrepiento. Si eso es ser prehistórico, como se dice por ahí, pues lo soy. Pero estoy convencido de que no es así, es una manera de confirmar que la realidad cambia, la vida cambia, y uno también, pero se puede seguir siendo leal a ciertos principios básicos. Yo sigo creyendo en la identidad entre la ética y la estética, entre la justicia y la belleza.
-¿Cómo se expresa el llamado "discurso único" en el campo de la literatura?
-Ahora hay una moda de alabanza del mercado que se expresa en todos los campos. Es una suerte de "nueva fe" en el dinero...y aclaro que no tengo nada contra el dinero. Comparto lo que decía un amigo mío, de que "el dinero no hace la felicidad, pero logra algo tan parecido que la diferencia es un asunto de especialistas". El problema es cuando el dinero se convierte en el eje del universo, o cuando los derechos del dinero pasan a ser más importantes que los derechos de las personas. Eso es precisamente el neoliberalismo. Y este tiene sus expresiones literarias. Es curioso: desde el punto de vista de los medios, del desarrollo de la tecnología de la información y la comunicación, nunca tuvimos tantas oportunidades de estar informados. Sin embargo, este es un mundo peligrosamente parecido al de los mudos y los sordos, porque hay una tendencia al mensaje único. Esto viene de la concentración del poder que se da en la economía pero también en la cultura. Por ejemplo, el periodismo independiente era más posible hace 30 años que ahora en que es una aventura loca que por suerte sigue teniendo gente que se anima a seguir intentándolo.
-¿Asusta el disenso?
-Cada vez es más difícil el discurso disidente. Paradógicamente, en un sistema que se ha impuesto en nombre del rescate a la democracia, con todo el elogio de la disidencia contra lo que era la burocracia y el autoritarismo en los países de Europa del Este, se aplasta la disidencia. Allí está el ejemplo de lo que pasó con Peter Handke, el escritor austríaco-alemán, cuando la reciente guerra contra Yugoslavia. Tuvo la osadía de discrepar y fue condenado monstruosamente. Esto corresponde a lo que podríamos llamar una "macdonaldización" del pensamiento. La metáfora creo que funciona porque la universalización de McDonald's en el mundo del fin de siglo implica una violación de los derechos humanos doble: una violación cultural porque se niega el derecho de autodeterminación de la cocina, que es una de las expresiones de la diversidad cultural del mundo. O sea, se incita a que todos comamos comida de plástico, o basura. La boca es una de las puertas del alma y evidentemente que la cocina es un signo cultural de diversidad. Y además McDonald's comete un atentado sindical, porque prohibe que sus empleados se agremien, queriendo dar por tierra así con dos siglos de luchas obreras y conquistas. Esto en nombre de la democracia, el doble arco de McDonald's ocupa ahora el centro del altar que antes estaba reservado a la cruz .
-¿En su libro también hace hincapié en el tema de la impunidad y la describe como "hija de la mala memoria". ¿Cree que hay distintas clases de impunidad o se trata de que todos somos un poco impunes?
-Creo que hay una suerte de reino de la impunidad que se alimenta de la ignorancia de la opinión pública. Nunca la opinión pública estuvo tan informada y a la vez tan manipulada. Entonces no se formulan las preguntas más obvias: ¿en las guerras quién vende las armas?. Cuando aparecen datos como esta monstruosidad que está ocurriendo en Timor Oriental, ¿quién fue el doctor Frankestein de este monstruo?. Las potencias occidentales anuncian que suspenden la venta de armamento a Indonesia y el mundo llora de la emoción. ¡Qué buenos que son, que corazón tan generoso tienen! Cuando eso equivale a una confesión: nosotros hemos alimentado este crimen, somos los que damos armas y asesoría para que aparezcan estos grupos paramilitares que arrasan países, los que elevamos al poder a la dictadura de Suharto que asesinó -según cálculos conservadores- a medio millón de personas. Por eso, la manipulación otorga impunidad a los dueños del mundo que son los que custodian la paz y al mismo tiempo hacen el negocio de la guerra. Las cinco potencias que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas son las principales proveedoras de armas para que sigan las guerras.
-Otro tema que le preocupa es la industria del miedo. ¿En nombre de la seguridad ciudadana es válido terminar viviendo en verdaderos bunkers? -Ahora vengo de Italia, donde el tema de la seguridad es el de primera página de los diarios. La histeria de la seguridad. Hay una especie de pánico colectivo por el auge del delito y el crimen, que hasta cierto punto tiene una relación con la realidad, pero no da para justificar esta suerte de desplazamiento universal del valor justicia por el valor seguridad. Para mi asombro, uno de los dirigentes políticos italianos más prominentes lo dijo con todas las letras: la seguridad es más importante que la justicia. Eso ocurre porque se ha desprestigiado la justicia en la misma medida que esta ideología neoliberal se ha impuesto como la única forma posible de sentir y de pensar. Lo que era injusticia hace 30 años, ahora no lo es. Es el justo castigo que la ineficiencia merece. El mundo no es injusto: castiga a los ineficientes. Y si hay delito, es porque hay una proporción de la población que debe ser enjaulada o exterminada. Lo que nos retrotrae a los tiempos de Cesare Lombrozzo y el derecho penal más reaccionario. Y lo peor es que esos increíbles puntos de vista los veo hoy en boca de algunos que eran antes mis amigos. Hay unas piruetas de circo tan asombrosas en el campo del pensamiento que a mí me dejan bizco y boquiabierto.
-Lo paradógico es que no se relaciones el auge de la violencia con la situación que provocan los actuales planes económicos... -Tal cual. Es evidente que hay un auge del delito, pero es más cierto que la primera causa es la de la injusticia, el reparto escandalosamente injusto de los panes y de los peces. A esto hay que sumarle los ejemplos de la sociedad de consumo que ejerce su dictadura a través de las pantallas de los televisores dando órdenes a los muchachos, diciéndoles: si no tiene un zapato de marca, o tal auto, eres una porquería que no merece existir. Esas órdenes, obviamente, son invitaciones al delito para una franja abultada de la población europea y para una inmensa proporción de la población latinoamericana. Por otra parte, también aparece la impunidad, que se ejercita constantemente desde el poder. Ahora leí el informe que elaboró el Congreso de los Estados Unidos en octubre del año pasado, sobre el lavado que el City Bank hizo de los cien millones de narcodólares de Raúl Salinas, que pasaron además por cinco países. Nada menos que el City Bank, y el informe es del Congreso norteamericano, no del partido del Trabajo de Albania. Cien millones de dólares lavados por un banco que proporcionó a su cliente cuentas e identidades falsas y empresas fantasmas. Lo asesoraron para delinquir, en un país que se confiesa impotente para condenar a los responsables de la operación. Así estamos. El primer banco del mundo queda impune, pero van presos los negros pobres que venden droga en la calle. ¿ Por qué la droga es motivo de condenación al infierno a los negros pobres, y es en cambio trampolín al cielo para los banqueros prósperos?
-Otra de sus grandes obsesiones es el tema de los automóviles. ¿Cómo es eso de que el auto maneja al conductor?
-Esto corresponde a un mundo donde los fines han sido usurpados por los medios, donde somos instrumentos de nuestro sistema. Y esto vale tanto para Europa como para cualquier sitio. El automóvil te maneja, la computadora te programa, el supermercado te compra y la televisión TV. Somos instrumentos de nuestros instrumentos. Este sistema global de poder está creando unas sociedades babilónicas inmensas donde está prohibido respirar y caminar. Se ha llegado a un extremo tal de violación de los derechos humanos que eso dos derechos básicos no se pueden ejercer en las grandes ciudades. Son lugares donde practicarlos es una hazaña. Yo soy el único ser humano que atravesó Los Angeles y Ciudad de México, caminando. Modestamente creo que merecería una estatua, y en lugar de eso, mis amigos me recomendaron que vaya a un psicoanalista.
-Más que nunca en los últimos años, Estados Unidos controla el mundo política, económica y militarmente. ¿Sigue creyendo que es posible mantenerse al margen de este dominio o es escéptico sobre tal posibilidad?
-Creo que hay que ubicarse frente a un sistema de valores que se ha universalizado y que afortunadamente tiene respondones. Dentro de los propios Estados Unidos hay una conciencia crítica desarrolladísima que me permite saber que esta es una lucha universal contra la imposición global de los valores de la cultura de la violencia y del consumo. Cuando ocurre la guerra de Yugoslavia, esta siniestra operación en que los bombardeadores no han corrido nunca el menor riesgo, el mundo se dividió entre los que arrojan las bombas y los que las reciben, y obviamente quienes tuvieron la total impunidad fueron los primeros, en nombre de los derechos humanos y aplaudidos por buena parte del pensamiento progre del planeta. Entonces me pregunto: ¿qué derecho moral tienen los que hablan contra la limpieza étnica? ¿Alemania e Italia, contra la limpieza étnica? ¿Están escandalizados? ¿Pero no se acuerdan lo que ocurrió hace quince minutos en su historia nacional? ¿Los Estados Unidos, que hicieron la limpieza étnica de los indios y los negros, van a ser ahora los guardianes morales del planeta? Simultáneamente se produce la matanza de Colorado, ese colegio donde dos chicos enloquecidos acribillaron a balazos a doce estudiantes y un profesor. En el discurso mientras los enterraban, el vicepresidente Al Gore dice: este es el resultado de la cultura de la violencia. Es verdad, pero no anuncia que van a dejar de fabricarla. Estados Unidos produce y vende casi la mitad de los armamentos que se consumen en las guerras del mundo. Violencia es también el océano de sangre que se derrama por las pantallas, chicas y grandes, del cine, de las computadoras, del televisor.
-¿Dónde está la luz al final del túnel?
-Hay muchas fuentes de esperanza. Si la esperanza no tuviera agua de beber se moriría de sed. Afortunadamente hay una enorme cantidad de gente, como los zapatistas, los sin tierra brasileños, las Madres de Plaza de Mayo, y muchos otros, que se niegan a aceptar como único destino universal posible la cultura de la violencia y del consumo. Gente que está haciendo cosas por la afirmación de los derechos humanos reales, que no es sólo el derecho de comer -todavía negado a una gran franja de la población mundial-, sino también el de trabajar para vivir, en vez de estar condenados a vivir para trabajar. El derecho a tener una cultura propia, una memoria propia. El derecho de respirar y caminar. Hay una inmensa cantidad de movimientos que en todas partes luchan contra la aniquilación del planeta y el deterioro de la calidad de vida. Hace un siglo la diferencia entre los que tenían y los que necesitaban era de uno a siete, ahora es de uno a setenta. Ese mundo que es cada vez más desigual, también es más igualador. Desigual en las oportunidades que ofrece e igualador en las costumbres que impone. Un mundo que te condena a morir de hambre o aburrimiento. Nosotros no lo aceptamos como destino, no es el único mundo posible. La realidad es un desafío, nace de nuevo cada mañana. ¿Quién iba a decir el 1º de enero del 94, que iban a surgir de las entrañas de la tierra los zapatistas? No lo previó nadie, y saltó el conejo de la galera. Eso quiere decir que todavía hay vida, ganas de no someterse mansamente.

FELIZ CUMPLEAÑOS

Eduardo Galeano
En 1889, París festejó, con una gran exposición internacional, el primer siglo de la revolución francesa.
Argentina envió una variada muestra de productos del país. Entre otras cosas, mandó una familia de indios de la Tierra del Fuego. Eran once indios onas, ejemplares raros, una especie en extinción: los últimos onas estaban siendo aniquilados, en esos años, a tiros de Winchester.
De los once onas enviados, dos murieron en el viaje. Los sobrevivientes fueron exhibidos en una jaula de hierro. "Antropófagos sudamericanos", advertía un cartel. Durante una semana no les dieron nada de comer. Entonces, cuando ya los indios estaban aullando de hambre, les arrojaron algunos pedazos de carne cruda. El público, que había pagado entrada, se agolpaba en torno de la jaula.
Nadie quería perderse aquel espectáculo impresionante.
Así fueron celebrados los primeros cien años de la Declaración de los Derechos del Hombre.

LLORAR? No, Gracias

POr Josefina Licitra

Puede pasar. Puede que estés en una nota y sientas ganas de llorar. Hay entrevistas tristes, vidas negras, lugares asfixiantes. A veces hay niños y todo se vuelve todavía más duro. Puede que estés en una charla y las ganas te suban así: las mandíbulas se ponen tensas, los ojos parecen calentarse, te preguntás qué estás haciendo en ese bar, en esa casa. Y la respuesta, en realidad, es lo más fácil de todo: estás ahí porque estás trabajando. Estás ahí porque necesitás alimentarte de esa historia oscura. Por eso, lo mejor que podés hacer –lo más sensato para todos– es ahorrarle al entrevistado cualquier gesto de “sentido pésame”, tragarte los mocos y hacer de la sobriedad una sumisa forma de compañía.No estoy de acuerdo con los periodistas que se emocionan ostensiblemente durante una nota. Porque no hay nada más evanescente que el “sentimiento” de un periodista en funciones. Y porque conmoverse hasta el llanto y encima contarlo –en un texto, en un informe de televisión– me resulta un acto de procacidad idéntico al de besar bebés para el afiche electoral.En todo esto –las lágrimas, el periodismo– pensaba el martes 28 de mayo cuando veía el programa La Liga, durante un envío donde se abordaba el problema de dormir en la calle. El informe incluía el derrotero de una madre con nueve hijos que se mete a vivir en una casa devastada, la eterna lucha entre los homeless y la policía que quiere removerlos y –el moño del paquete– un inaudito Ronnie Arias caracterizado de linyera con el fin de vivir y contar “desde adentro” la experiencia de ser un “sin techo”. El disfraz de Ronnie –quien, dicho sea de paso, siempre me pareció afable y carismático– era completo. Se había calzado una peluca, se había dejado algo de barba, se había ensuciado bastante y había aprendido a hablar con la soledad en la boca. Desde ese lugar, sostenía diálogos con otros “homeless” –que, intuyo, no estaban al tanto de que hubiera una cámara registrando todo– y les pedía “consejos” para sobreponerse a la dura vida del asfalto.No es la primera vez que un periodista –entiendo que Ronnie asume un rol periodístico cuando hace estas cosas– hace un trabajo de “inmersión”. El alemán Günter Wallraff se hizo famoso tras camuflarse de inmigrante turco en Alemania en plena década de 1980 para escribir el libro Cabeza de turco, una impactante crónica sobre la persecución y el maltrato que sufrían esas personas en ese país. Y en España, el periodista Antonio Salas se hizo pasar por skinhead durante un año. Gracias a una infiltración perfecta –que incluyó forrar su casa con afiches de Hitler y hacerse amigo íntimo de gente detestable– dejó al descubierto los funcionamientos del movimiento neonazi más importante de la Península Ibérica. Su libro, Diario de un skin, fue el más vendido en España durante 2003, inspiró una película de Tristán Ulloa y fue la punta de lanza de una saga que sigue hasta hoy. Un año después, Salas se transformó en cafisho y escribió un libro sobre la prostitución de alto nivel, y actualmente está infiltrado en quién sabe qué cueva de América Latina. “¿Qué es lo más duro de ser un periodista infiltrado?”, le preguntaron en una nota. “El miedo –contestó Salas–. El miedo a que te descubran la cámara oculta cuando entras solo, sin ninguna cobertura, en un local repleto de cien o doscientos skinhead, es duro. Cerrar la compra de niñas latinoamericanas de hasta 10 años, vírgenes, para prostituirlas en burdeles europeos a 25.000 dólares cada una es durísimo, y hacerlo procurando contener la rabia y el asco es más duro aún. Tener que cambiar tu imagen, tu look, tus hábitos, es duro. Pero tener que cambiar tu forma de pensar y de sentir, es decir convertirte de verdad en un auténtico skin, o en un traficante de mujeres 24 horas al día, es lo peor de todo. Siempre está el riesgo de transformarte en ellos, y no volver”. Un trabajo de inmersión vale la pena, justamente, cuando encierra la posibilidad del no retorno. Lo demás es show. Lo demás es llanto al pedo. Lo demás es Ronnie con los ojos líquidos y la voz cortada, diciendo –como decía al final del envío– frases como “esto es horrible, desde ayer a las diez de la mañana que estoy pidiendo plata” y “me siento mal, harto, humillado, sucio”. El problema tampoco es él: hay una producción –un programa, un canal, ¿un público?– que exigía esta historia, y de ahí que los relatos paralelos dentro de La Liga tampoco terminaran mejor. Salvo Diego Iglesias y Benjamín Vicuña –dueño de una tierna y sorprendente sobriedad–, el resto del equipo (se) hacía agua. “No sé si voy a poder dormir, hay mucho olor. Tengo muchos momentos de angustia y ganas de llorar”, decía Gisela Busaniche, una de las cronistas. Tamara Hendel, su compañera, fue todavía más lejos y luego de pasar una jornada entera con una madre y sus nueve hijos, encendió una cámara infrarroja en plena noche, se enfocó a sí misma y se mostró, directamente, llorando.Un día antes de la emisión de este docu-soap, el español Enric González –analista del diario El País– escribía una columna que de alguna manera hablaba de todo esto. En una nación como España, que se zambulló de golpe en una de las peores crisis de su época, es de esperar –decía González– que cambien los hábitos televisivos en favor de los relatos mitológicos (llenos de héroes y tumbas) que proponen las telenovelas. “Tal vez nos encontramos ante el triunfo definitivo de la prensa popular sobre la prensa que aún llamamos ‘seria’: es su forma de mirar la realidad, basada en las heroicidades de los ‘famosos’, la que está imponiéndose –podía leerse en el artículo. Cuanto menos entendamos el mundo y nuestra propia vida, cuanto más difícil sea todo, más nos apetecerán el sucedáneo rosa y la mitología cutre (grasa)”.En la Argentina, país que sabe largamente de crisis, la televisión viene hace rato inclinándose a favor de estos discursos. Pero lo que nunca había pasado –o al menos yo no había visto– era que un programa periodístico con supinas pretensiones biempensantes acudiera a la figura del cronista llorón y a la quintaesencia del cinismo que fue ese role playing para hablar de alguien que no tiene casa. Para humillarlo con sus lágrimas de cuatro cabezas. Y para teñir todo ese envío de una idea falaz: que para contar algo hay que ser ese algo; como si el ser –eso que la persona fue: su historia– se construyera de afuera hacia adentro, y fuera leve y desmontable como una peluca sucia.

MARCHA MUNDIAL


V Curso de Especialización para Abogadas/os sobre Derechos de la Niñez

Del 11 al 15 de mayo de 2009
Horario y lugar: de 9 a 18 hs en la Facultad de Derecho de la UBA (Av. Figueroa Alcorta 2263, Ciudad Autónoma de Buenos Aires)
Organizan:
Facultad de Derecho (UBA)
Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia
UNICEF Oficina de Argentina
Auspician:
Corte Suprema de Justicia de la Nación, Ministerio Público de la Defensa, Ministerio Público Fiscal, Junta Federal de Cortes y Superiores Tribunales de Justicia de las Provincias y Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Federación Argentina de Colegios de Abogados y Secretaría de Derechos Humanos del Ministerio de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos de la Nación
Curso presencial.

INSCRIPCIÓN HASTA EL VIERNES 24 DE ABRIL DE 2009

Requisitos para la inscripción:
Enviar a vcursoabogados@derecho.uba.ar:
CV;
nota que explique las razonas por las que considera relevante participar en el Curso en función de las actividades profesionales que desempeña;
una carta de recomendación;
un escrito judicial, una resolución o sentencia judicial en cuya elaboración hubiera participado o un artículo de doctrina o nota a fallo publicado (de acuerdo con el ámbito de desarrollo profesional); y
copia del título de abogada/o.Se requiere, además, no haber asistido a ediciones anteriores de este Curso o de los Cursos de Protección Jurisdiccional sobre Derechos del Niño, organizados por UNICEF.Los aspirantes que sean seleccionados obtendrán la beca de matriculación para su asistencia al curso.
Informes:Correo electrónico: vcursoabogados@derecho.uba.ar(54 11) 4809-5668 los días miércoles y jueves de 17.30 a 20.30 hs.