
Mi hermano menor y yo somos, como quien diría: Dos gotas de agua.
Los dos la misma nariz, cachetes rebosantes, ojitos hundidos, y mas: Carácter empecinado, rebelde, contestatario, no soportamos muchas imposiciones y andamos por los aires: Idealistas, soñadores. Lo mío se entiende, soy signo de aire; él solo por copiarme, porque desde chiquito, mi vida, el siguió mis inocentes teorías sobre el mundo con toda su energía, como si yo fuera Karl Marx o Rosa de Luxemburgo.
Los dos amamos el campo y la naturaleza: Desde niña, mi único hermano a mis espaldas por los pastizales, en busca de perdices, lagartos y liebres, era Jhony. El traía sus rulos rubios y botas de goma a cuanta andanza se me ocurriera: No se me despegaba, y tenia la costumbre de individualizar y poner nombre a cada bicho: la ranita del baño se llamaba Willy; el lagarto que vimos con Juan Serre era (claro) Juancho; la liebre era Pinu, el tero era Don Tero...
A la perra de casa la obligo a aprender a saltar como saltaba su caballo en el club Hípico, y la pobrecita a los golpes no tuvo otra que aprender a sortear vallas cada vez mas complicadas.
"Joshe" me decía, cuando apenas hablaba, y yo, que apenas podía mantenerme en pie, lo alzaba como a un muñeco y lo malcrié hasta el cansancio, para desgracia de mi madre:
El niño creció y se hizo indomable: Su adolescencia rebelde me conmueve todavía, tan chiquito cuestionándolo todo sobre el mundo, disponiéndose a decirle no a toda injusticia sobre esta tierra, cantando con sus trescientos tatuajes y guitarra al hombro, rulos a lo Marge Simpsons, zapatillas con agujeros y jeans rotos, el mejor educador sobre distribución de la riqueza: Ellos no tienen, decía a los diecisiete, regalando sus camperas y zapatos, y era verdad, ellos tenían menos.
Juan cobijaba en casa a cuanto desvalido daba vueltas por el barrio, contra la opinión de santa madre y santa novia: Que se vayan a la mierda, les decía el gordito, y la verdad, contradecirlo era toda una tarea: A mi me daba siempre orgullo verlo tan plantado, tan seguro, tan genuinamente sensible.
Lleno la casa de gente, bombos, bajos, guitarra eléctrica, batería altisonante a la hora de siesta, y vecinos que tocaban timbre y tiraban cascotes por los techos.
Mi chiquito: Creciste mientras nos íbamos los dos al sur, mochila al hombro ; mientras te intoxicaste con ese vino rosado de cartón barato y dormiste tres días como el osito de la montaña; Después un porro nos obligo a volver a dedo desde Bariloche hasta Concordia en cuatro días, nadie quería llevarnos porque a mi hippie hermano se le ocurría armar tabaco en la cara de los camioneros, nuestra pinta de mochileros sucios no ayudaba, pero él, con su carita de buena gente lograba convencer a cualquiera.
Así volvimos, sin quejarnos de esa travesía horripilante de andar desamparados al borde de la ruta.
Creciste entre tus amigos y varios golpecitos, qué hubiera dado, hermanito, por que no los tuvieras. Creciste porque la Pato te ayudo a crecer y porque así debió ser, me acuerdo cuando decidiste estudiar abogacía, después de tres años enfrentándote a mama.
Que querías ser músico, qué no ibas a estudiar ni siquiera el conservatorio: Vos! El más inteligente de todos, no querías darte una vuelta por las aulas: Te viniste a Buenos Aires unos días y nos pusimos a mirar EL LOBO, te acordas? Yo soñaba con ser Amaia y vos seguramente como Chema, yo recién me recibía y vos, caminando al 134, me dijiste que ya esta, que ibas a estudiar Derecho, porque con eso pensabas cambiar el mundo. Y me dejaste ahí parada, te fuiste con tu guitarra en ese bondi por Juan B Justo, y yo me senté en una vereda a llorar sola, porque yo sabia que el mundo esperaba cosas buenas de vos y que vos, con tu corazón sencillo y firme, estarías algún día dispuesto a dejar tu sello de bondad para ayudar a otros: mi querido gordito, me acuerdo de cuando cantabas EL OSO y con papa te pedíamos otra vez, y vos podías repetirnos el Oso veinte veces; de cuando me escribiste a Buenos Aires que te volviste del lago "a patonga", de cuando fuimos juntos a Ciudad Oculta un sábado y las nenitas de seis te pedían que les hicieras vos las cuentas, de cuando metiste un conejo dentro del lavarropas, de cuando te rescaté de una comisaria en tus aventuras rebeldes que AME! Pero no le digas a mama que se horroriza; me acuerdo como te gustaba venir a mis marchas estudiantiles, en diciembre 2001 cantando contra la cana, tus celos estrepitosos con escena violenta contra el pobre musico de Dancing Mood que vino a hablarme en Uruguay, tus primeros dias de facultad, tus notas las mejores notas, tu participación en el Centro de estudiantes, tambien me acuerdo y no me olvido los libros que me robaste: los del CHe, El del 45, los de Marx, y los de derecho penal, las canciones de Silvio Rodriguez, tus favoritas, como las mias: hermano/amigo solidario y compañero incansable de luchas y sueños: Tu valor para vivir me da valor, tu fuerza me da fuerza, tus sueños y los míos se mezclan y confunden y juntos vuelan como burbujas al viento: Te regalo mis libros para siempre, pero quiero pedirte en tu cumple, una cosa re importante: Que vuelvas a tocar la guitarra, porque nadie en el mundo me conmueve tanto cantando "Hasta siempre comandante", aunque ya se, paso de moda y no te gusta.
Te quiero gordi!
Feliz Cumple!
Los dos la misma nariz, cachetes rebosantes, ojitos hundidos, y mas: Carácter empecinado, rebelde, contestatario, no soportamos muchas imposiciones y andamos por los aires: Idealistas, soñadores. Lo mío se entiende, soy signo de aire; él solo por copiarme, porque desde chiquito, mi vida, el siguió mis inocentes teorías sobre el mundo con toda su energía, como si yo fuera Karl Marx o Rosa de Luxemburgo.
Los dos amamos el campo y la naturaleza: Desde niña, mi único hermano a mis espaldas por los pastizales, en busca de perdices, lagartos y liebres, era Jhony. El traía sus rulos rubios y botas de goma a cuanta andanza se me ocurriera: No se me despegaba, y tenia la costumbre de individualizar y poner nombre a cada bicho: la ranita del baño se llamaba Willy; el lagarto que vimos con Juan Serre era (claro) Juancho; la liebre era Pinu, el tero era Don Tero...
A la perra de casa la obligo a aprender a saltar como saltaba su caballo en el club Hípico, y la pobrecita a los golpes no tuvo otra que aprender a sortear vallas cada vez mas complicadas.
"Joshe" me decía, cuando apenas hablaba, y yo, que apenas podía mantenerme en pie, lo alzaba como a un muñeco y lo malcrié hasta el cansancio, para desgracia de mi madre:
El niño creció y se hizo indomable: Su adolescencia rebelde me conmueve todavía, tan chiquito cuestionándolo todo sobre el mundo, disponiéndose a decirle no a toda injusticia sobre esta tierra, cantando con sus trescientos tatuajes y guitarra al hombro, rulos a lo Marge Simpsons, zapatillas con agujeros y jeans rotos, el mejor educador sobre distribución de la riqueza: Ellos no tienen, decía a los diecisiete, regalando sus camperas y zapatos, y era verdad, ellos tenían menos.
Juan cobijaba en casa a cuanto desvalido daba vueltas por el barrio, contra la opinión de santa madre y santa novia: Que se vayan a la mierda, les decía el gordito, y la verdad, contradecirlo era toda una tarea: A mi me daba siempre orgullo verlo tan plantado, tan seguro, tan genuinamente sensible.
Lleno la casa de gente, bombos, bajos, guitarra eléctrica, batería altisonante a la hora de siesta, y vecinos que tocaban timbre y tiraban cascotes por los techos.
Mi chiquito: Creciste mientras nos íbamos los dos al sur, mochila al hombro ; mientras te intoxicaste con ese vino rosado de cartón barato y dormiste tres días como el osito de la montaña; Después un porro nos obligo a volver a dedo desde Bariloche hasta Concordia en cuatro días, nadie quería llevarnos porque a mi hippie hermano se le ocurría armar tabaco en la cara de los camioneros, nuestra pinta de mochileros sucios no ayudaba, pero él, con su carita de buena gente lograba convencer a cualquiera.
Así volvimos, sin quejarnos de esa travesía horripilante de andar desamparados al borde de la ruta.
Creciste entre tus amigos y varios golpecitos, qué hubiera dado, hermanito, por que no los tuvieras. Creciste porque la Pato te ayudo a crecer y porque así debió ser, me acuerdo cuando decidiste estudiar abogacía, después de tres años enfrentándote a mama.
Que querías ser músico, qué no ibas a estudiar ni siquiera el conservatorio: Vos! El más inteligente de todos, no querías darte una vuelta por las aulas: Te viniste a Buenos Aires unos días y nos pusimos a mirar EL LOBO, te acordas? Yo soñaba con ser Amaia y vos seguramente como Chema, yo recién me recibía y vos, caminando al 134, me dijiste que ya esta, que ibas a estudiar Derecho, porque con eso pensabas cambiar el mundo. Y me dejaste ahí parada, te fuiste con tu guitarra en ese bondi por Juan B Justo, y yo me senté en una vereda a llorar sola, porque yo sabia que el mundo esperaba cosas buenas de vos y que vos, con tu corazón sencillo y firme, estarías algún día dispuesto a dejar tu sello de bondad para ayudar a otros: mi querido gordito, me acuerdo de cuando cantabas EL OSO y con papa te pedíamos otra vez, y vos podías repetirnos el Oso veinte veces; de cuando me escribiste a Buenos Aires que te volviste del lago "a patonga", de cuando fuimos juntos a Ciudad Oculta un sábado y las nenitas de seis te pedían que les hicieras vos las cuentas, de cuando metiste un conejo dentro del lavarropas, de cuando te rescaté de una comisaria en tus aventuras rebeldes que AME! Pero no le digas a mama que se horroriza; me acuerdo como te gustaba venir a mis marchas estudiantiles, en diciembre 2001 cantando contra la cana, tus celos estrepitosos con escena violenta contra el pobre musico de Dancing Mood que vino a hablarme en Uruguay, tus primeros dias de facultad, tus notas las mejores notas, tu participación en el Centro de estudiantes, tambien me acuerdo y no me olvido los libros que me robaste: los del CHe, El del 45, los de Marx, y los de derecho penal, las canciones de Silvio Rodriguez, tus favoritas, como las mias: hermano/amigo solidario y compañero incansable de luchas y sueños: Tu valor para vivir me da valor, tu fuerza me da fuerza, tus sueños y los míos se mezclan y confunden y juntos vuelan como burbujas al viento: Te regalo mis libros para siempre, pero quiero pedirte en tu cumple, una cosa re importante: Que vuelvas a tocar la guitarra, porque nadie en el mundo me conmueve tanto cantando "Hasta siempre comandante", aunque ya se, paso de moda y no te gusta.
Te quiero gordi!
Feliz Cumple!

