miércoles, 14 de julio de 2010
Antigua Despedida Peregrina
Que la tierra se vaya haciendo camino ante tus pasos, que el viento sople siempre a tus espaldas, que el sol brille cálido sobre tu cara, que la lluvia caiga suavemente sobre tus campos y, hasta tanto volvamos a encontrarnos, que los dioses te guarden en la palma de sus manos...."
lunes, 5 de julio de 2010
SUDAFRICA 2010: SEGUNDO PARTIDO.

El enfrentamiento con Corea del Sur me sorprendió en la calle: Llevando a Viki al colegio, por Callao, noté que varias cosas del paisaje matutino diario estaban diferentes: Buenos Aires parecía en fin de semana: Pocos autos, poco ruido, menos gente, y algo adrenalinico en el aire. No dudé: Partido en puerta. Las banderitas de Francia, a la venta en la esquina de Córdoba, me hicieron creer que ése era nuestro adversario, hasta que recibí mensaje de Pablo: “HOY Argentina-Corea” Arriba Argentina y a ver el Partido!” Al primer gol lo viví desde la avenida: Un sinfín de bocinazos lo anunciaron, la flota automotor de Buenos Aires enloqueció, y no fue necesario preguntar que había ocurrido: La calle fue un festival de contaminación sonora y efervescencia porteña. Íntimamente, anhelé tener una cornetita para ser parte.
Desde la primer fecha a hoy, debo reconocer, el fútbol y yo nos vamos reconciliando: Mi hija ha hecho gran parte del esfuerzo, con su inocente alegría bostera; también ayudaron mi amiga Ana, que profesa amor a la camiseta como nadie, y ese cartelito que vi en la tele desde la puerta de la casa de Galeano: “CERRADO POR FUTBOL”. También colaboró mi madre y sus graciosas opiniones: Pelotudooooooooooooooooooo!!! Uyyy que cara!!! ¡Que miedo me das nigeriano pero te vas a ir a tu casa sin goles!!! ¡Pero mira que pelmazo!! Y así todo el primer partido, mi madre que es una dama, profiriendo insultos irreproducibles de la más baja calaña.
Así que recibido el mensaje de alerta, pensaba ir a tribunales pero desvié el rumbo y me volví a mi casa.
En lo de mi vecina había fiesta, se escuchaba un griterío infernal y su puerta tenia bandera argentina. Claudia me invita a todos sus eventos, ¿Por qué a este no? Y claro, si me pase renegando del fútbol y sus adeptos. Hubiera estado bueno arrastrar mi frazada hasta su sillón y tirarme con ese mundo de gente a escuchar el zumbido de mosca (que me sigue pareciendo inaguantable) que es el relato, la hinchada y todo mezclado.
Entré a casa y mi madre, apoltronada, estaba envuelta en algo celeste, sus ocho santos otra vez pegados a la tele, y a los gritos: ¡Fue gol en contra! ¡Fue gol en contra! Ves? Si parecen unas ranas! Tan flacos! ¡qué pretenden! ¡los vamos a hacer de goma! ¡Y ellos son unos gomas! Bueno. Mi madre estaba irreconocible, sola y a los gritos. Fui a la cocina, busque el frasco de Conaprole gigante que me trajo Ita de Uruguay, y me dispuse a comer unas galletitas con dulce de leche y mates de madre, los pocos que me llegaban, pues ella estaba en otra: . ¡Cruz diablo! Si! Lo metes, dale Apache! Apacheeeeeee!!!! Vamos! Vamos! Uhhhhhhhh Noooooooooooo Gritaba la relatora casera, que se emocionó cuando desde Johannesburgo, el comentarista dijo: “Esto es licuado de rana” (viste, te dije, son unas ranitas! Repetía fervorosa); y así el segundo gol, el tercero, el cuarto: Pipita HIguain fue la estrella del juego, IDOLO TOTAL Y ABSOLUTO en los altares argentinos. Genio Pipita! CHuyoung (el as del gol en contra) también hizo otro gol, esta vez para su equipo, y para evitar ser ahorcado por la mafia coreana.
El partido termino en festejos, con banderas que desde todas partes rezaban: “EN BOLAS AL OBELISCO”. “Argentino te amo mas que a mi mujer” “Argentina Campeón del Mundo” “MARADONA SOS MI VIDA”. Mientras el frasco de dulce de leche bajaba y bajaba, tenía una idea fija en la cabeza: A Medida que Higuain convertía goles, y no se los dedicaba a nadie, yo solo recordaba la expresión del Bati en el mundial 90: -“IRINA TE AMO!!!!!”.
Fue la expresión de amor mas emocionante de mi vida adolescente: El, transpirado dedicando el gol, pasando a la historia como un ídolo, y ella, diosa y perfecta, apenas sonriendo en una tribuna VIP. Tras el cuatro a uno, me fui a tribunales silbando bajito, preguntándome: ¿Estará enamorado el Pipi? ¿O será que los jugadores también dejaron de ser románticos?
Sudáfrica 2010 (Para Charlotte, Elle, Paloma Herrera, Javier Bardem, Beto Cuevas y .... la Maru!)

“Ar-Gen-tina!” “Ar-Gen-tina!” “Ar-Gen-tina!”. Mi niña, con sus casi dos años no para de repetir el cantito nuevo, y hasta GOOOOOL! en estos días de fiebre de fútbol y mundial. La nena salta y grita, se arrodilla y besa la tele cuando convierte Grecia, y se desafora desde su escasa estatura. Así que mi primera reflexión en torno al mundial es que el fútbol, que junto con los Simpsons fue motivo real de mi divorcio, me atormentará de por vida: Esa niña tan hija de su padre me lo confirma. La veo aplaudir con entusiasmo y me convenzo: No debe estar tan mal, después de todo.Paula me pregunta: -Che vos ningún interés en juntarte a ver el partido, no? Yo estoy desesperada por que empiece, si queres desayunamos juntas y lo vemos, y después pedimos unas pizzas”- Mi cabeza no sabe que excusas inventar: Levantarme con prisa un sábado, vestirme para salir a la calle y llegar a horario a algún lado, es un sacrificio que no haría por ningún partido del mundo. Por suerte Paula, que es mi mitad rubia, se responde a si misma y se resigna a mi ausencia.El quiebre fue que Lu me dijera que ya tiene la entrada para la final del mundo. ¡Ella! ¿Cómo fue posible? ¡Si no soporta ni la palabra pelota! Que viaja a principios de julio, que esta feliz, que no lo puede creer: Pero claro, hurgando en sus razones, el verdadero motivo es el contrabandista del que se enamoró en París, así que respiro y la perdono. Pero es verdad, me siento como asexuada sin compartir la fiebre fulbolera.El sábado del primer partido entonces decido ponerle onda: En pijamas hago el mate, pongo la tele a todo volumen, Vicky grita “ARGENTINA” y yo le aplaudo todo, traigo facturitas, corneta, se suma mi madre, escuchamos la previa, Vicky ahora repite “DIEGO” “DIEGO” cuando ve la cara del DT argentino. ¿De donde aprende, si no sabe decir mas que cinco palabras? Pues no dice mi nombre pero dice "Diego". Salen los jugadores a la cancha y me entusiasmo: Confundo a Demichelis con ¡Redondo!, busco a Cambiaso entre los titulares, y durante todo el partido alenté a Maxi Rodríguez. Cuando Diego puso a Maxi, en el minuto 43 del segundo tiempo, me di cuenta que el 14 al que alentaba no era Rodriguez sino Mascherano. Amé a Jonás (me pareció que tenía onda) y después fui abucheada por hacerlo. Observe que el Kun Agüero es idéntico a Benja, el hijito que tuvieron con Giannina Maradona, y que el maridete de Wanda Nara no es miembro del plantel. Nuestro arquero es muy buen mozo, lástima que no lo enfocaron tanto.Si jugaron bien o mal, no tengo idea: Todo mi interés estuvo puesto en las tribunas, a ver si distinguía al Tío Gordo, que viajó como dirigente de AFA. Me dio nostalgia que no esté Burruchaga, el entrerriano estrella del mundial 86. Mi madre, cabulera, estaba embarazada entonces y para que ARgentina ganara hizo un nudo a POncio Pilatos con una servilleta y dijo: "Burruchaga, hacé un gol!" Y Burruchaga lo hizo, porque es de Gualeguay, como mi vieja.Mi madre no paró de rezar, pegar a San Expedito y a la VIrgen de Salta en la tele, rogar y maldecir, atar nuditos otra vez a Poncio Pilatos, y repetir: "POncio Pilatos POncio Pilatos: Si Argentina no gana no te desato". El gol, debo decirlo: ¡Fue una fiesta! Grité, pataleé y lloré, solo porque su autor fue el Gringo Heinze, mi querido y popularmente criticado co-provinciano.La noche del sábado nos encontró festejando el falso cumpleaños de la Ena, donde Luciana se paso la noche envuelta en una bandera blanquiceleste. Nadie habló de fútbol, por suerte. Eso si: El Pachi, que musicaliza con criterio, no pudo escapar del “Waka Waka” cuando Maru y yo, con Elle Mc Pherson, Paloma Herrera y Charlotte de SEX and The City, ante la mirada atónita de Javier Bardem y Beto Cuevas, nos subimos a las mesas a bailar como Shakira.
Cronicas de Montevideo: Dos. La Ciudad y Su Gente

¿Qué esperaba encontrar yo del otro lado del río? Nuevo aires; buscaba sin dudas a mi amiga/hermana, y a la Pochi, y secretamente me perseguía a mi misma, que de tanto en tanto corro sin encontrarme. Fui en busca de paz urbana, del carnaval del alma que promete Montevideo, del aire de la rambla, de Roldós sábado a mediodía; fui a buscar el Café Brasilero, cerrado para desgracia de Galeano, y de un lugar donde arrojar los malos tragos para siempre. Un mate con la yerba molida más finita, un tamborileo de murga y candombe en esa esquina donde el Morocho paro el auto para que bailáramos un poco y sacudiéramos el frío; Callecita de adoquín, aire colonial, ¿Qué me daba esa ciudad? Cosas comunes a la mía: La plaza Independencia, el Mausoleo de Artigas, la intendencia, la San José en bajada, el Museo Zorrilla, un mural colorido en Punta Carretas, atardecer de mate y rambla, la irónica historia de la cárcel/shopping, fiebre celeste de mundial y fútbol, un tango en un bar repleto, la feria Tristan Narvaja, el puerto poblado de piratas fantasmas. Le dicen la Reina del Plata a mi Buenos Aires, pero yo creo que todos se han equivocado. Su hermana menor, nacida dos siglos después, al otro lado del río mas ancho del mundo, crece y se embellece como una adolescente, y atrapa y abriga como un novio prohibido.Así caí en las redes de esa ciudad mágica, y encontré otras cosas: Al Morocho, que doy fe: El Morocho existe. Es de carne y hueso el hombre que afirma valentia, decision y ternura. ¡EXISTIS! le grite antes de decirle Hola, y él desparramó carcajada y whisky para todos en el bar que recuerda a JUan Roldos, su fundador de otro siglo.Las luces del cerro que me mostró el Flaco de noche, que se me confunden con Salta como se me confunde la rambla con mar del Plata; un tour por la ciudad linda con el tejano mas lindo; Los discos rayados de Sabina, un blanco encendedor, un amanecer de frío y risa.“Confuso” es la canción que encontré de mano de los Drexler en la Sala Zitarrosa, con los nada confusos Ita, Dai y Fer, el pintor de la vagina dentada que custodió mis sueños montevideanos. Encontré a las personas y a los personajes de las Itanecdotas, la amistad de Dai, la grandeza del Morocho, los chistes del Tigre, la palabra del Flaco, el intercambio intelectual con Diego, amigos-abrigos: Yo no se que pensaba encontrar. A ellos los encontré de frente, seguros como un refugio de invierno, sensibles y sencillas manos amigas, brindadas porque si, porque así se siente, dar por dar.Y el viento de Montevideo. El Viento da en la cara, cala los huesos, azota el agua, lleva la música, vuela los pelos: Algo de magia tiene el viento de Montevideo, como esa ciudad expectante y desnuda que me resisto a dejar, aunque me fui.Una leyenda urbana dice que quien va a Montevideo, fácilmente conversa con Juana de Ibarbourou, con Benedetti, o con Juan Gelman. Que Horacio Quiroga viene desde Salto y se sienta en un bar frente a la plaza Independencia, que Artigas se escapa del mausoleo laberíntico para ver como creció su país desde su muerte, que Sabat Ercasty recita poemas a la gorra en la ciudad Vieja, que Osiris Rodríguez Castillos toca la guitarra con acordes de carnaval.Yo quería meterme en ese mundo de fantasmas sueltos, y la Ita me empujó sin anestesia: En su living me encontré, muerta de nervios y de dolor de panza, con el más humano de los dioses de esta tierra. Don Galeano se nos apersonó en Punta Carretas, como imagen de aparecido, y me habló, y no fue mentira. Montevideo, Ciudad Vieja, Ciudad mía: Su paisaje y su gente, aromas de carnaval, mar/río, vuelan mis sueños hacia acá y hacia allá, con ruidito a panderetas, para contar aquello que Gius nos dijo.
Cronicas de Montevideo: Uno- ITATI

“Tenes que venir a Montevideo” es un pedido, un ruego y una orden en la voz de Ita." Tenes que venir al Roldos, te va a encantar la tradición de almorzar ahí sábado al mediodía, tomar un medio y medio, te va a hacer bien cambiar de aire, vas a ver, confía en mi: Tenes que venir. Vas a venir". ItaBonita me mandonea como hermana mayor, y como hermana mayor abre las alas: Tuve que ir.Preparé mis cosas con un poco de tristeza, el plan original incluía al Tuto, pero dadas las circunstancias, acá estábamos, mis petates y yo, partiendo con retraso desde Aeroparque a Carrasco, al abrazo abrigador de mi querida mitad rubia.Ita tiene mi voz y yo la suya: Somos la misma forma de decir en dos personas; ella es rubia, ruluda, sonriente, la mas linda bailarina entrerriana, exportada al Uruguay sin retensiones. Siete tatuajes, hija y divorcio, no parece ni soñando que esa fuerza que desparrama hubiera sido necesaria para dar combate a la muerte y a la vida en el último verano; pero ella es guerrera, y de yapa, escribe como nadie, la mejor periodista del MERCOSUR.A las carcajadas me la encuentro, por fin, en el Mercado del Puerto. Fue declarada gerente del ROLDOS por un dibujante que le exagera los rulos y la risa. La mesa donde esta Ita es una fiesta de amigos que bromean, whisky en mano, mientras ella se mueve entre los comensales, encendida y risueña. El frío de Montevideo no le apaga las ganas de Fernet, y nos abrazamos de tanto extrañarnos.Itasí le dice Galeano.Itamía le dice Celia.ITABOnita el Morocho: Todos se apropian de su dulzura, de su bondad infinita de muñequita socialista.Cómo no haberle hecho caso y cruzar el charco: Cada lugar donde anda revoloteando como mariposa, se llena de magia, desempolva la pena, renueva los aires, y hace que donde sea que ella este, haya una mano amiga para los amigos, bichos voladores y mal entretenidos que a sus fiestas se cuelan por los agujeros de la tela de alambre.La quieren, la aman sus amiguetes charruas. “Ella se lo gano todo”, dice el Morocho. “Ella hizo posible esta ceremonia de amor”. “Ella es mi hermana”, afirma Dai. Y les creo a pie juntillas: Su casa me recibe como si fuera propia, calor de estufa, mate, libros, música: Nada me cae ajeno en esa casa nueva gobernada por mi dulce Queen Mica. Allí me acurruqué para salir al mundo, después de varias penitas. Como si compartir el escenario con la Ita me sirviera de ensayo para nacer de nuevo.
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