lunes, 5 de julio de 2010

Cronicas de Montevideo: Uno- ITATI


“Tenes que venir a Montevideo” es un pedido, un ruego y una orden en la voz de Ita." Tenes que venir al Roldos, te va a encantar la tradición de almorzar ahí sábado al mediodía, tomar un medio y medio, te va a hacer bien cambiar de aire, vas a ver, confía en mi: Tenes que venir. Vas a venir". ItaBonita me mandonea como hermana mayor, y como hermana mayor abre las alas: Tuve que ir.Preparé mis cosas con un poco de tristeza, el plan original incluía al Tuto, pero dadas las circunstancias, acá estábamos, mis petates y yo, partiendo con retraso desde Aeroparque a Carrasco, al abrazo abrigador de mi querida mitad rubia.Ita tiene mi voz y yo la suya: Somos la misma forma de decir en dos personas; ella es rubia, ruluda, sonriente, la mas linda bailarina entrerriana, exportada al Uruguay sin retensiones. Siete tatuajes, hija y divorcio, no parece ni soñando que esa fuerza que desparrama hubiera sido necesaria para dar combate a la muerte y a la vida en el último verano; pero ella es guerrera, y de yapa, escribe como nadie, la mejor periodista del MERCOSUR.A las carcajadas me la encuentro, por fin, en el Mercado del Puerto. Fue declarada gerente del ROLDOS por un dibujante que le exagera los rulos y la risa. La mesa donde esta Ita es una fiesta de amigos que bromean, whisky en mano, mientras ella se mueve entre los comensales, encendida y risueña. El frío de Montevideo no le apaga las ganas de Fernet, y nos abrazamos de tanto extrañarnos.Itasí le dice Galeano.Itamía le dice Celia.ITABOnita el Morocho: Todos se apropian de su dulzura, de su bondad infinita de muñequita socialista.Cómo no haberle hecho caso y cruzar el charco: Cada lugar donde anda revoloteando como mariposa, se llena de magia, desempolva la pena, renueva los aires, y hace que donde sea que ella este, haya una mano amiga para los amigos, bichos voladores y mal entretenidos que a sus fiestas se cuelan por los agujeros de la tela de alambre.La quieren, la aman sus amiguetes charruas. “Ella se lo gano todo”, dice el Morocho. “Ella hizo posible esta ceremonia de amor”. “Ella es mi hermana”, afirma Dai. Y les creo a pie juntillas: Su casa me recibe como si fuera propia, calor de estufa, mate, libros, música: Nada me cae ajeno en esa casa nueva gobernada por mi dulce Queen Mica. Allí me acurruqué para salir al mundo, después de varias penitas. Como si compartir el escenario con la Ita me sirviera de ensayo para nacer de nuevo.

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