martes, 21 de septiembre de 2010

Bankier


Dedicado a Alberto Bovino

La verdad es que no lo conocia, y supe que habia existido cuando hacia ya unos meses, habia muerto.
Unos textos suyos, su actividad militante pero sobre todo su actividad humana me llamaron a ver quien era, por qué sus maestros lo lloraban, y sus discípulos decían extrañarlo, y sus alumnos hinchaban el pecho para decir que lo habían sido.
Su eterno enemistado en las ideas, Goetz Aly, pidió ir a su privado funeral, desde Inglaterra a Yad Vashem; me acordé de aquel gesto de Balbin al despedir a Peron: "Este viejo adversario despide a un amigo".

La Catedra Libre sobre Holocausto en la UBA se lanzó en su homenaje.
¿Quien fue este hombre, merecedeor de tamaños privilegios?
Su curriculum dirá que nació en la Argentina, que tempranamente dejó el país, que fue uno de los estudiosos del Holocausto mas reconocidos del mundo. Su Cv sería muy extenso: Bastará decir que fue un intelectual como pocos. El pensó acerca de la pluricausalidad de la Shoa, de la culpa colectiva alemana, de los circulos de culpabilidad, y consiguió despertar mentes y almas con su misma pasión disfrazada de ironía.

Me interesa mas rescatar al hombre:
Su vocacion fueron las clases, los alumnos, las aulas, la Universidad Hebrea.
Su gran curiosidad era saber por qué pensaban como pensaban aquellos que no compartían sus ideas.
Con el historiador aleman Goetz Aly se hicieron amigos a partir de las diferencias.
Contar, a traves de Mario Schneider, Leo Senkman, de Yosi Goldstein, de Mario Feferbaum, de Daniel Rafecas: Que sus ideas enfrentaron a la opinion publica y que no le fue facil ser reconocido: Chocaba oirlo, dicen.
Era ironico, acido, cortante. Un docente con espiritu de pueblo: Apasionado por River y por el Tango, escuchaba los partidos los domingos, desde donde estuviera; El creia que leer La Nacion era antipopular, y encargaba el diario Cronica a los que viajaran a Argentina, que era lo que leia el pueblo.
Mario Feferbaum lo retrata: "Que hay que crear conciencia colectiva, que no hay que hacerse el distraido con el del al lado; el judio, el negro, el aborigen, el diferente a uno: Eso sería una marginacion perversa". Lo decía, y cuentan que actuaba en consecuencia.


Yo no lo conoci, pero se descubrió la placa y lloré, porque lamenté no conocerlo, y porque otro profesor me emocionó como Bankier:

Alberto Bovino, que profesa ese amor al saber, al buscar, a preguntar: El profesor que va al aula en jeans y remeras, que se sienta con los pibes a debatir sin importar la hora, que enseña respeto, intimidad y tolerancia, y excelencia, igualdad, en las calles y en el aula; que pide que no le digan doctor, que busca juegos y actividades varias para que los alumnos hablen, piensen, aprendar, se pregunten: La vida por una pregunta: Se enoja si no hablan, los quiere vivos en el aula.
Si pudiera, los obligaría a chatear con él sobre prision preventiva toda la noche, pobres educandos!

David Bankier eligió, entre su cama de hospital y un aula, la dolorosa decision de soportar el cancer entre alumnos. Eso le alargó la vida que la medicina no le auguraba.
Se dio el lujo de decir que había batido records contra la ciencia, estirando como pudo esos dos años que le habian dicho los doctores que le daban.

La Placa que lo recuerda no está en un gran salon, no es una placa lujosa, pero está donde todos acordaron que él hubiera elegido:

En la puerta de un aula sencilla y enorme, en el Museo del Holocausto de Buenos Aires, su memorial reza: "Homenaje a David Bankier: Un hombre que se dedicó a buscar respuestas".

Yosi Goldstein lo despide con una tradicional ceremonia judía: "Bendita sea la memoria de David Bankier".

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