Quiero contar, antes del texto: Este cuento fue un regalo de mi amiga/ hermana Lucha Gambino: Ella y yo sobrellevamos juntas momentos de "aquellos" y de "estos otros" en la vida: De ahi que tenga un significado muy especial que ella me lo regalara.
Ella y yo sabemos cuanta importancia tiene cada palabra del poema.
Por otra parte, tres personas y cuatro plantas le dan mas sentido:
Una, mi madre: Ella me ayudo a ver en un palito seco, a una futura palmerita con hojas: "tiene vida todavia", me dijo, cuando la encontramos tirada en mi depto nuevo.
Entonces yo misma me sentia un palito seco, y esa palmerita y yo, fuimos dando hojas verdes juntas, y juntas renacimos.
La otra persona es Marcelo Tenaglia, el Zorro: No solo porque su aparicion fue un milagro en la vida de mi hermana, princesa ruluda, sino tambien en la vida del mundo: El rescató, a fuerza de riego y algunas palabras que le dijo en secreto, a mi azalea fucsia: Nada esta perdido, vos "regala y regala", me dijo; y mi azalea esta vivita y coleando, esperando hacerse mas fuerte para dar flores otra vez.
POr ultimo, mi amada Anny: Ella me pidio plantas para su casa, y yo de gajo, le prepare dos macetas: dos plantas en su casa crecen verdosas y brillosas, hechas de mi mano y abono, símbolo total de una amistad de años de risa y lombricompuesto de hermandad, entre ella y yo, esas plantitas ahi, recordandonos que tambien somos las cosas que cuidamos en el mundo.
Y claro, mi padre y mi abuelo, cultivadores de suelos y sueños, amores mios.
Gracias a todos ellos!
Aca va.
"No renuncies” - El helecho y el bambú
Un día decidí darme por vencido y renuncié a todo. Y fuí al bosque para tener una última charla con Dios.
Le dije:
- "Dios, ¿podrías darme una buena razón para no darme por vencido?"
Su respuesta me sorprendió.
- "Mira a tu alrededor… ¿Ves el helecho y el bambú?"
- "Sí", respondí.
Y siguió:
- "Cuando sembré las semillas del helecho y del bambú, las cuidé muy bien. A ambas por igual… Les di luz y les di agua… Y el helecho rápidamente creció. Su verde brillante cubría el suelo. Pero nada salió de la semilla de bambú. Sin embargo no renuncié al bambú… En el segundo año el helecho creció aún más, se lo veía brillante y abundante. Y nuevamente, nada creció de la semilla de bambú. Pero no renuncié al bambú… En el tercer año, aún nada brotó de la semilla de bambú. Pero no renuncié… En el cuarto año, nuevamente, nada salió de la semilla de bambú. Pero no renuncié… Luego, en el quinto año, un pequeño brote salió de la tierra. En comparación con el helecho era, aparentemente, muy pequeño e insignificante. Pero sólo 6 meses después, el bambú creció más de 100 pies de altura… El bambú se había pasado cinco años echando raíces… Aquellas raíces lo hicieron fuerte y le dieron lo que necesitaba para sobrevivir…”
Y continuó diciendo:
"No le daría a ninguna de mis creaciones un reto que no pudiera sobrellevar... ¿Sabías que todo este tiempo que has estado luchando, en realidad, has estado echando raíces? No renuncié nunca al bambú. No renuncies nunca a ti. No te compares con otros… El bambú tenía un propósito diferente al del helecho, sin embargo, ambos eran necesarios y hacían del bosque un lugar hermoso…Tu tiempo vendrá ¡Y crecerás muy alto!"
- "¿Qué tan alto debo crecer?" - pregunté.
- "¿Qué tan alto crecerá el bambú?" - me preguntó en respuesta.
- "¿Tan alto como pueda?" - indagué.
“Nunca renuncies a ti… Nunca te arrepientas de un sólo día en tu vida…
Los buenos días te darán felicidad…
Los malos días te darán experiencia…
Todos son esenciales para la vida.
La felicidad te mantiene dulce.
Los intentos te mantienen fuerte.
Las penas te mantienen humano.
Las caídas te mantienen humilde.
El éxito te mantiene brillante….
Pero sólo tú y tu fortaleza te mantienen caminando…
No renuncies…”
Anónimo.
jueves, 30 de septiembre de 2010
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