viernes, 4 de junio de 2010

La Jocketa

En el Hipódromo de Palermo compite, haciéndoles frente a diez caballos y a diez caballeros, Lucrecia Carabajal. Por instinto de género, hago el esfuerzo de soportar esa larga fila de gente bullanguera esperando su turno y su suerte, y le juego cuatro pesos. Cuando cierran las apuestas, ella es la que mas paga, con el numero nueve.
Lucrecia monta a “Batty Divina”, y cuando largan, y el Hipódromo se convierte en esa masa de energía nerviosa, adrenalina y pasión, gritos y algarabía, ella vuela en el viento, gira la pista, esa es una rafaga de metralleta; y volando, volando, queda tercera.
-Eh, te gano una mina!
-Quede atrás de la chiquita
-Era buena nomás, la nena.

Las conclusiones masculinas sugieren irónica derrota, y a mi me da alegría, saber que esa chiquitita pecosa, que ha tenido la osadía de ganar cuatro carreras en una misma tarde, vuelve a lomo de un pura sangre a su gatera, sin escucharlos, contenta de haberse podido fundir en el aire, atravesarlo y echar alas. Esa pequeña victoria de Lucrecia es mi premio del fin de semana.


Josefina

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