viernes, 4 de junio de 2010

Tito, Beto o el cuatrillizo

En plena clase de postgrado, acordarme del apodo del “Tío Tito”, y luego del “Tío Beto”, me dio una risa incontenible. Maleducada, habrá pensado el profesor. Irreverente. Lo cierto es que lo habían citado, (porque lo citan en todas las clases como un referente importante del Derecho Penal), mientras yo, por dentro pensaba: Es mi tío, y lo citan acá, en todas las aulas de esta Universidad tan recoleta: que genial mi tío. Y ahí volvieron los apodos que él prohíbe y nadie usa, y la risa se me vino, descontrolada y loca, en la clase sobre Jakobs, que nada tiene de gracioso.
El día anterior habíamos estado hablando de las clases y del curso de Garantías, con María Laura. Ella estaba indignada de que los alumnos fueran casi muertos vivos:”-No aprovechan a Bovino, y se lo dije. Pero a el no le parece grave, porque no se da cuenta lo importante que es como docente. Bovino no tiene idea de quien es”.

¿Quién era en verdad el tío Alberto? A mi también me preocupo la respuesta.
¿El tío de sus millones de sobrinos, el cuñado de Bibi, el profesor Bovino, el doctor Bovino? “No me digan doctor”, repite siempre, así que esa hipótesis queda descartada.
¿El desertor, el editor, el hermano peruano o el hermanito zurdo? ¿El pirata cojo, el escritor, el autor, o el suspiro de variadas señoritas? ¿El amigo del Negro, de Manuel o de Itati? ¿La mente abierta, la mano en el teclado de la Mac, el blogger, el blawgger, o el juego de las maderitas? ¿Era la generosidad, el aire bonachón del más porteño de todos los entrerrianos? ¿El defensor de gordos, borrachos y fumantes, como lo definió Galeano? ¿El cuatrillizo de otros dos defensores de gordos, borrachos y fumantes? ¿Las luces de la ciudad que odia si hay sol? Un vampiro.
Así que concluí de pensar, y concluyendo: este vampiro intelectual es la vida que arroja a borbotones, cuando sin prisa pero sin pausa va siendo todo eso, el querido, inigualable, amigo, hermano, tío Alberto, Tito, Beto, el Albert, Alberto, Bovino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario